martes, 19 de mayo de 2009

El principio de la imaginación

Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiése aquellas palabras.
Cada vez que Marina me decía algo así, me descolocaba. La miraba a los ojos y veía reflejados en ellos el dia en que nos conocimos.
Era el mes de mayo y quedámos con unos amigos que conocíamos que vivian en un pequeño pueblo.
Allí estaba ella... Marina. Se presentó sin ayuda de nadie, con una sonrisa que me volvia loco.
Paseámos un buen rato y nos fumios todos a cenar. Cuando acabámos decidimos ir a la fiesta del pueblo. Me dolian los pies y andaba más despacio. Ella enseguida se dió cuenta y empezó a caminar al mismo ritmo que yo. Empezámos hablando de tonterías y poco a poco me iba cautivando mas su sonrisa. Me hacia sentir especial, se reía de lo que le contaba.
Pasé una noche fantástica, en un momento dado, fuí a llamar a mi padre y ella me siguió. Empezó a chillar como una loca que no me fuera. Colgué el teléfono. Acaricié sus mejillas. Me acerqué a ella tomándola entre mis manos. La besé. Se aparto, temia haberme precipitado. Entonces sonrió, se relamió los labios y me besó.
Entonces me miró a los ojos y dijo:
La vida es escalar, pero las vistas son maravillosas.
¿ A qué venia eso ? ¿ Tant tuvo que luchar ?
La pregunta era: ¿ Y por qué ?

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