Reconozco que hay muchas cosas que no sabia de ella. Tengo claro que no las sabré nunca.
La Barcelona de mi juventud, puedo decir que ya no existe. Desde la muerte de Marina que no levanto cabeza. Después de todo lo vivido...
Lo que más recuerdo de aquel dia fué el último viaje que hice con ella. Germán conducía en silencio hasta la playa como lo habíamos hecho meses atrás. El dia era tan luminoso que quise creer que el mar que ella tanto llegó a querer se vestía de fiesta para recibirla por última vez.
Germán aparcó el coche en un pequeño bosque, unos mentros antes de llegar a la playa y bajámos hasta la playa para esparcir sus cenizas.
Me quedé mirando a Germán, habia perdido a su hija, lo único que tenia.
Giró su cabeza hacia mi y me abrazó, empezó a llorar y los dos caímos al suelo, llorando al lado de las olas del mar, un mar extraño con un oleaje fuerte...



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