
Vi a Marina estirada en la cama, tenía la cara muy pálida, me asuste.
Después de todo, no la quería perderla, ahora ni nunca.
Me acerqué hasta la cama, me arrodillé y acaricié sus mejillas.
- ÓSCAAAR !
- ¿ Marina ? Pero tú… no estabas…
- Tranquilo hombre, que era todo una broma, estoy bien.
- No me lo puedo creer, y encima me dices que no me enfade y que era una broma.¿ Te parece bonito ?
Venga Óscar, no te enfades…
En ése momento noté como algo en mi interior estallaba.
- Ojalá pudiese odiarte, ojalá fuera tan fácil olvidarte, ojalá que tengas suerte, ojalá no duela tanto no verte y los días me hagan mucho más fuerte. Ojalá que tengas suerte, ojalá no duela tanto no verte.. adiós Marina…
Me alejé de la puerta, no me podía creer que Marina me hubiera echo sufrir tanto, la quería, es cierto pero me hacia sufrir cada día más y mi corazón no lo resistiría.
- Óscar por favor, vuelve, no te vayas, no me dejes… ¡Te quiero!
- ¿Cómo? – me quedé de piedra.
- Que te quiero, que te quiero desde el primer día que te vi, que me he enamorado de ti, de tus ojos, de tu sonrisa, de todo tu ser, no me abandones. Sólo quiero besarte, abrazarte, darte todo lo que tengo.
- Ma..ri..na..
- Lo sé, soy idiota, no sé en que estaba pensando, pero por favor no me dejes Óscar.
Me acerqué a ella, cogí su mano y con la otra acaricié sus mejillas cómo tantas veces había hecho, pero esa vez fue especial.
- Quiero recordar éste momento para siempre, Óscar…
La besé, suavemente, pero la besé. Algo en mi estallaba de alegría, una bomba estallaba dentro de mi. Sonreí. No podía hacer nada más que quererla como la quería.
Entonces entendí esa frase que dice:
No te enamores de quien crees que te quiere, enamórate de quien sabes que lo hace. Enamórate de quien te acaricia mientras te besa, te abraza durante horas, de quien los domingos por la tarde junta los labios contra tus mejillas, y de quien te lleva en brazos cuando llueve.
Después de todo, no la quería perderla, ahora ni nunca.
Me acerqué hasta la cama, me arrodillé y acaricié sus mejillas.
- ÓSCAAAR !
- ¿ Marina ? Pero tú… no estabas…
- Tranquilo hombre, que era todo una broma, estoy bien.
- No me lo puedo creer, y encima me dices que no me enfade y que era una broma.¿ Te parece bonito ?
Venga Óscar, no te enfades…
En ése momento noté como algo en mi interior estallaba.
- Ojalá pudiese odiarte, ojalá fuera tan fácil olvidarte, ojalá que tengas suerte, ojalá no duela tanto no verte y los días me hagan mucho más fuerte. Ojalá que tengas suerte, ojalá no duela tanto no verte.. adiós Marina…
Me alejé de la puerta, no me podía creer que Marina me hubiera echo sufrir tanto, la quería, es cierto pero me hacia sufrir cada día más y mi corazón no lo resistiría.
- Óscar por favor, vuelve, no te vayas, no me dejes… ¡Te quiero!
- ¿Cómo? – me quedé de piedra.
- Que te quiero, que te quiero desde el primer día que te vi, que me he enamorado de ti, de tus ojos, de tu sonrisa, de todo tu ser, no me abandones. Sólo quiero besarte, abrazarte, darte todo lo que tengo.
- Ma..ri..na..
- Lo sé, soy idiota, no sé en que estaba pensando, pero por favor no me dejes Óscar.
Me acerqué a ella, cogí su mano y con la otra acaricié sus mejillas cómo tantas veces había hecho, pero esa vez fue especial.
- Quiero recordar éste momento para siempre, Óscar…
La besé, suavemente, pero la besé. Algo en mi estallaba de alegría, una bomba estallaba dentro de mi. Sonreí. No podía hacer nada más que quererla como la quería.
Entonces entendí esa frase que dice:
No te enamores de quien crees que te quiere, enamórate de quien sabes que lo hace. Enamórate de quien te acaricia mientras te besa, te abraza durante horas, de quien los domingos por la tarde junta los labios contra tus mejillas, y de quien te lleva en brazos cuando llueve.



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